Para empezar en una olla echar agua del grifo y calentarlo hasta que hierva el agua y cuando ya está hirviendo echas los macarrones junto con un chorro de aceite y una cucharada de sal y esperar 10-15 minutos hasta que se cuezan los macarrones. Un vez hecho esto, echamos los macarrones en un escurridor y esperamos 20 minutos hasta que estén bien escurridos. Luego en una fuente vamos a poner el queso cheddar en la base, luego echamos los macarrones por encima, añadimos la taza y media de agua, echamos la nata por encima asegurándonos que quedan los macarrones cubiertos, luego echamos la pimienta negra (opcional pero le da sabor a los macarrones), una cuchara de sal y por último el queso rallado cubriendo toda la parte de arriba (consejo: nunca es suficiente, echa más), como toque especial y opcional yo echo un poquito de tomate para finalizar. Metemos la fuente en el horno 50 minutos a 175 grados, una vez hechos sólo queda removerlos y ¡LISTO!
Como dato curioso los macarrones con queso aparecieron por primera vez en una taberna de Suiza.

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